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Mareas peligrosas


Gangplank decidió ir al puerto para revisar que todo estaba en orden en su almacén, aunque primero caminó hasta la calle Fleet para tomarse algo y celebrar el botín que consiguió el día anterior tras asaltar un barco mercante de Freljord.

Antes de abrir la puerta del Mascarón Gris ya se escuchaba el piano de huesos y el acordeón tocando “La isla y la ballena” y lo primero que notó al atravesar la puerta del bar fue el nauseabundo olor de ratas mojadas, sal y pescado podrido en el aliento de casi todos los que estaban en el bar.

En la barra o bien bebían lo que tenían en las manos o bien se intentaban ligar a la camarera. En cada mesa había entre tres o cuatro personas jugando al póquer o al cuchillo ensangrentado. En el suelo estaba un hombre tendido con un cubo a su lado, probablemente tras pedir un Especial de Aguas Estancadas para hacerse el valiente. El ambiente parecía estar más tranquilo que de costumbre ya que siempre que entraba había una pelea.

-Ponme lo de siempre -le dijo a la camarera mientras se acomodaba en el taburete. Casi al momento tenía ya entre sus manos una jarra de espina, una mezcla del grog casero con ron de coral. Era el único en el bar y casi en todo Aguas Estancadas que bebía esa mezcla por lo amargo que era y posiblemente también el único que no tenía resaca después de un trago.

-¡Has hecho trampas, has sacado tres ases y yo tengo dos!

-¡El que ha hecho trampas eres tú, sucio borracho!

Acto seguido los marineros que estaban en la mesa al lado de la escalera que subía al segundo piso empezaron a pelearse.

-Esto se parece más al Mascarón Gris que yo conozco -le dijo Gangplank a la camarera después de tomar un trago de espina-.

Ya habían saltado un par de dientes cuando alguien entró en el bar a toda velocidad. Era un hombre gordo, con un sombrero con las puntas descosidas y sin una pierna.

-¡Han visto a la bestia en la Isla de Sal! -dijo cuando recuperó el aliento-.

Tanto la música como los griteríos de la gente se terminaron para que se le pudiera escuchar.

– Los barcos de las islas vecinas ya han lanzado redes y cadenas para que no se escape de las aguas de la isla, pero cualquier barco que se acerca acaba destruido. Tenéis que ayudarnos chicos, ya sabéis lo que les hizo a la tripulación de Peloverde y Robb Dedonegro.

Gangplank se levantó del taburete y se subió a la barra del bar.

– ¡Marineros!  Por fin tenemos a la bestia en nuestras manos. Ya sabéis los problemas que da, así que esta es nuestra oportunidad. Id a todos los bares y buscad a vuestros capitanes. Nos reuniremos en media hora en el puerto para matar a esa bestia.

– ¡Tenemos a la bestia! !Vamos a vengarnos!- gritaba la gente al salir del bar-.

Gangplank dejó dos serpientes de plata para pagar su bebida antes de dirigirse hacia su enorme almacén. En el techo había una gran cristalera para dejar pasar la luz y así iluminarlo. También estaban colgados varios huesos de monstruos marinos a modo de trofeos. El que más le gustaba a Gangplank era el esqueleto de tiburón sable que estaba justo encima del portón que daba al puerto. El resto del almacén era un completo desorden, cajas por un lado, sacos de oro por otro, armas y arpones colgados en las paredes sin ningún orden. Lo único medianamente ordenado era la zona de la pasarela entre el suelo del almacén y el barco que estaba en medio del agua.

El Heraldo de la Muerte era la fragata más grande y la más peligrosa de Aguas Estancadas desde que su padre lo construyó. Estaba construida con madera de árbol fantasma del sur de Freljord. Los tres mástiles que tenía estaban reforzados con acero noxiano y las enormes velas que llevaban era de un color verde oscuro. Lo más impresionante eran los veintisiete cañones que disponía el navío, trece a babor, trece a estribor y uno enorme en proa para atacar frontalmente. La tripulación lo llamaba León Sangriento porque lo robaron del antiguo barco del legendario Martin el León de Mar.

La tripulación empezó a prepararse para zarpar a la Isla de Sal después de que su capitán les explicase la situación. Empezaron a cargar armas y provisiones en el barco muy animadamente solo por saber que se vengaría de la condenada bestia que los tenía en jaque cada vez que se hacían a la mar.

Dejó su tripulación hacer sus preparativos se dirigió al muelle principal para organizar la cacería a la bestia. Pese a que ya había pasado la media hora esperó un rato más para empezar a hablar ya que la mayoría de los capitanes no eran famosos por su puntualidad. Allí se encontraban varios de sus aliados como Harry el flemas o Darnés tresloros, pero también varios capitanes enemigos que querían quitarle el título de rey pirata. El que más le preocupaba era Moscapartida, quien ya había intentado matarlo en varias ocasiones.

-¡Escuchadme todos! -dijo una vez vio que estaban la mayoría de capitanes-. Estamos aquí para dar caza a la bestia que nos ha estado jodiendo desde hace meses. Como sabéis, está atrapada en aguas de la Isla de la Sal, pero cualquier barco que se acerca a darle muerte acaba hundido. Debido a esto, lo más lógico es ir varios barcos a darle caza y terminar de una vez con este problema, y ya de paso vengar a Peloverde y Dedonegro. La mayoría de gente empezó a gritar y apoyar lo que decía.

-¡Por Peloverde! -gritó un joven marinero-.

-¡Vengaremos a Dedonegro! -gritaban desde otra parte-.

Como no le dejaban continuar con tanto griterío, Gangplank disparó al cielo con su pistola de chispa.

-¡Callaos de una vez y dejadme terminar! -carraspeó un momento para que su voz sonase más fuerte-. Nos reuniremos en Isla Musgosa que es la más cercana a Isla de la Sal. Allí decidiremos cómo atacar en el Quilla Podrida. Se que vendréis pocos, pero los que vengan y hagan un buen trabajo les daré una recompensa.

Los piratas empezaron a discutir entre sí cuando acabó de hablar, pero Gangplank no les prestó la más mínima importancia y se dirigió de nuevo hacia su almacén. Pasando por el Puente del Carnicero le paró un hombre que le sonaba.

-¿Usted es Gangplank, cierto? -le dijo el hombre misterioso-.

-¿Quién lo pregunta? -respondió molesto-.

-Me llaman de muchos nombres, truhan, timador, maestro de las cartas, pero puedes llamarme Twisted.

-Tú eras el que hizo trampas en el Mascarón Gris, ¿Verdad?

-El mismo.

-¿Y qué quieres?

-No he podido evitar oír que vais a Isla Musgosa, en especial al Quilla Podrida, y como irán más piratas allí será una oportunidad de oro para ganarme algo de dinero.

-¿Y qué tengo que ver yo en todo eso? -dijo aún más molesto-. No le gustaba que le hicieran perder el tiempo con tonterías.

-¿Qué tal si me llevas? En el resto de barcos no soy bienvenido.

-Si puedes pagar el viaje eres bienvenido, pero discute el precio con mi segundo al mando. Y dile lo de que eres un estafador de póquer, no quiero que haya problemas en mi barco, ¿Entendido?

No hablaron más hasta que llegaron al almacén. Twisted fue directo a hablar con el segundo al mando, el almirante Jordan Destripakrakens quien fue también almirante del padre de Gangplank. Éste, en cambio, fue directo a su camarote para echarse una siesta. Pero justo al poner un pie en su barco vio a la persona que menos le apetecía ver en ese momento.

-¿Se puede saber qué haces aquí? -le preguntó Gangplank-.

-¿Cómo que qué hago aquí? -respondió la mujer-. -Montas una cacería por el monstruo marino esperas que la cazarrecompensas más famosa del lugar se quede de brazos cruzados, ¿No?

– No es lo mismo cazar piratas que cazar monstruos señorita Fortune.

-¿Desde cuándo te importa mi seguridad?

-Mira, haz lo que quieras, si te mata un problema menos, pero al menos no nos molestes mientras estamos a punto de zarpar.

Antes de que la chica pelirroja pudiera contestarle se metió en su camarote dando un portazo. Cogió una mandarina que había al lado de la mesilla para tratarse de su escorbuto y se tumbó en su cama mientras comía.

Su camarote era el más grande del barco y el único con dos plantas. En la de abajo era donde se reunía con sus oficiales. Tenía una gran cristalera para poder ver el mar y en el resto de paredes un mapa de las diversas islas de Aguas Estancadas. En el centro había una gran mesa con un mapa de las mareas peligrosas que había entre las islas incluyendo maquetas de madera de varios barcos.

En la planta de arriba estaba su habitación, como tal, decorada con una gran alfombra roja de calamar peludo y una cama enorme con las sábanas grises con una cabecera con detalles de krakens y otras criaturas marinas y, encima de ésta, una lámpara hecha con los huesos de una ballena.

Cuando le despertaron ya estaban a punto de llegar al puerto de Isla Musgosa. Desde el barco se podían ver el resto de barcos pesqueros y mercantes que comprobaban que la cadena que impedía salir a la bestia no se había roto. En el muelle, bastante más pequeño que el de la ciudad, ya había algunos barcos amarrados. Por el color de las velas se podía saber el nombre de los barcos, pero Gangplank solo podía distinguir el Tiburón Tenebroso con sus velas grises y blancas y el Rata Marina por su ausencia de velas limpias.

Desembarcaron en la zona más cercana al mercado principal de la isla, casi al lado del Tiburón Tenebroso. De su tripulación solo salieron unas veinte personas incluido Gangplank. El resto se quedó en el barco o algunos fueron en botes hacia los barcos que vigilaban la cadena para prestar ayuda.

Ya en el muelle se adentraron en el mercado de Isla Musgosa que, pese a ser de las islas más pequeñas de la zona, tenía el mercado negro más grande y más popular de toda Aguas Estancadas. Se podían comprar todo tipo de armas; desde prototipos fabricados en Piltover hasta objetos extraños encontrados en el desierto de Shurima, obviamente, todo con un precio altísimo. Cruzaron por la Avenida del Tuerto cuando, desde los tejados, empezaron a saltar hombres y desde el final de la avenida salieron un par de carros para bloquear las salidas.

-¡Es una trampa¡ -gritó un compañero cercano-. Por el tono, era Destripakrakens.

-¡A por ellos! -gritó Gangplank a su tripulación-.

La gente cercana empezó a subir a los edificios y ponerse a mirar por las ventanas para ver la pelea que se estaba llevando a cabo. Pese al factor sorpresa y a que eran menos los hombres de Gangplank se defendían perfectamente del ataque. Había también gente apostada encima de los tejados apuntando con arcabuces, pero la gente empezó a tirarles piedras para que fuera más justa la pelea.

Ya había ensartado a dos personas con su sable cuando se cruzó con la espada de Moscapartida. Al chocar las espadas, Moscapartida desenvainó un puñal con la otro mano, pero Gangplank, atento, sacó su pistola y disparó a su mano, haciendo que cayera el puñal.

Pese al disparo, Moscapartida siguió golpeando empezó a mover su espada contra el sable de Gangplank, pero era más rápido, por lo que no le costó nada esquivar los golpes. En una mala estocada, a Moscapartida se le quedó clavada la espada en el suelo. Gangplank aprovechó la situación y le propinó un tajo en la mano de la espada que le cortó dos dedos. Del resto de la tripulación sólo tenían cuatro heridos, pero ninguno con heridas graves. Moscapartida estaba tendido en el suelo llorando.

-¡Piedad, por favor! -pedía el pirata-.

-¡Haberlo pensado antes! -dijo Gangplank apuntándole con su pistola-.

Sonó un disparo, pero no provenía del arma de Gangplank, sino del otro lado de la calle.

-Apartad inútiles, ese imbécil es mío. -Todo el mundo dejó paso a la cazarrecompensas-.

-¿En serio vienes a buscarlo? -le reprochó Gangplank-. -Ahora que me estaba empezando a caer bien.

-Sabes tan bien como yo que lo prefiero muerto, pero el dinero es el dinero, y pagan más por los vivos.

-Todo tuyo señorita Fortune. -Dijo Gangplank después de darle un puñetazo a Moscapartida-. El pirata estaba tendido en el suelo desmayado por el golpe mientras Miss Fortune le ataba de pies y manos para llevárselo.

Ya empezaba a atardecer cuando llegaron al Quilla Partida. No era un local tan grande como el Mascarón Gris, pero lo suficiente como para poder reunirse con el resto de capitanes para organizar el ataque a la bestia. En el local ya se encontraban varios de ellos que estaban esperando a Gangplank.

Mientras su tripulación se dirigió a la barra a beber o a las mesas libres para jugar Gangplank fue a sentarse a la mesa del centro del bar, donde se encontraban ya dos capitanes. El que estaba más borracho era Sam Botasrotas, el capitán del Rata Marina. El otro era Glenn Cuchara Mortal, capitán del Remolino Oscuro. A Gangplank no le gustaba en absoluto, se había ganado el apodo por asesinar a su antiguo capitán con una cuchara sopera. Pese a que no le gustaba era mejor que estar con Moscapartida ya que al menos Glenn no había intentado matarlo.

Conforme avanzaban las jarras de cerveza en la mesa llegaban más capitanes de barco hasta que fueron siete en la mesa. De derecha izquierda estaban Glenn Cuchara Mortal, Darnés Tresloros, Gangplank, Harry el Flemas, Sam Botasrotas, la señorita Fortune y Tealon el Pez Negro. Como era el último se había quedado en la peor silla y cada vez que se movía rechinaba de una forma que casi parecía que se iba a partir en cualquier momento. Además de ellos había un par de pescadores para dar información sobre la bestia.

-Empecemos con la reunión -dijo Gangplank-. -Para empezar decidnos lo que sabéis de la bestia.

-Es enorme. -dijo el pescador más viejo-. -Tiene tentáculos y muchas bocas, pero no es como un kraken gigante, este es más listo que ellos.

-Es cierto. -dijo el otro-. -Yo me dedico a la caza de monstruos marinos pero este es mas peligroso que la mayoría.

-Pues tendremos que ser más listos. -dijo Tresloros-.

-¿Y si la emborrachamos? -dijo Botasrotas-. -Si funciona sería más fácil acabar con la bestia.

-Aun así alguien tendría que entretenerla, ya sabéis lo agresiva que es. -remarcó Cuchara Mortal-.

-En vez de entretenerla podemos enviar un barco lleno de alcohol y que se lo trague. -dijo Gangplank-. -¿Sabéis si se traga los barcos?

-Desde la distancia se diría que sí. -dijo el pescador joven-. -Pero, como sabéis, todo el que se acerca acaba muerto o sin barco.

-A mi me parece un buen plan. -dijo Miss Fortune-. Podría salir mal pero podemos correr el riesgo.

El resto de piratas asintieron con la cabeza.

-De acuerdo. -dijo Gangplank. -Entonces este es el plan. Llevaremos dos barcos pequeños hacia la bestia para que se los trague. Es mejor asegurarse con dos que con uno. Cuando pase el tiempo entraremos todos a la vez y la rodearemos para acabar con ella. Las aguas de esta zona son bajas así que no tendremos muchos problemas para saber dónde está ni para acertarle con los arpones. -clavó un puñal en la mesa para dar por concluida la reunión-. -Buena suerte camaradas. -dijo antes de salir del bar con su tripulación-.

El Heraldo de la Muerte subió su ancla justo cuando Gangplank puso un pié en el barco. No tardaron mucho en llegar hasta la cadena que rodeaba  el lugar. El resto de barcos también se encontraban allí. Con el catalejo que le había pasado Destripakrakens se puso a mirar las banderas del resto de barcos para ver sus mensajes.

-Están todos preparados. -le dijo Gangplank.-

Se abrió la cadena y pasaron por ella dos pequeños botes cargados hasta arriba de barriles de las bebidas más fuertes. Como habían dicho los pescadores, la bestia atacó a los botes. Agarró cada uno con un tentáculo diferente. ambos eran enormes y con color entre azul y verde. Al momento hundió ambos botes y no volvieron a aparecer, solamente algunas maderas sueltas.

Todos los barcos entraron a la vez cuando vieron que se movía de una forma extraña. Los siete barcos rodearon a la bestia lo más rápido que pudieron, apuntando con los cañones hacia el centro del círculo que habían formado. Gangplank dió la orden de disparo y así lo hicieron el resto.

La bestia dio un gritó que heló la sangre a casi todos, pero aún seguía viva pese al fusilamiento que había sufrido. Salió a la superficie y, con sus tentáculos, rodeó cada uno de los barcos.

-¡No dejéis que nos coja! -les gritó Gangplank a su tripulación-.

El tentáculo que estaba en el Heraldo de la muerte era enorme, mucho más ancho que el mástil central de la fragata. Todos sacaron sus espadas para intentar cortar el tentáculo o quitarlo de enmedio, pero cuando estaban a punto de atacar, la bestia lo levantó y golpeó al barco.

No hizo demasiados daños, pero el golpe hizo que todos cayeran al suelo del barco y, algunos desafortunados, al agua. Los piratas se levantaron lo más rápido que pudieron y, cuando la bestia volvió a hacer lo mismos, la mayoría se sujetó a una pared o a una barandilla para no perder el equilibrio.

De pronto el tentáculo que sujetaba el barco se retiró y eso les dio un respiro para poder cargar de nuevos los cañones. Mientras cargaban la pólvora y las balas de cañón la bestia agarró uno de los otros barcos. Lo levantó del agua y con los tentáculos que lo sujetaban partió el Rata Marina por la mitad. Una mitad la tiró al agua y otra se la tragó con su enorme boca. Tenía demasiados dientes para poder contarlos, pero eran suficientes para que desapareciese en un momento.

El resto de barcos volvieron a disparar con sus cañones y empezaron a lanzar arpones para intentar hacer más daño a la bestia. Estaba ya bastante débil pero se seguía defendiendo. Si disparaban una vez más era muy probable que acabaran con la bestia. Pero esta vez le tocaba el turno al Heraldo de la Muerte.

Como hizo con el Rata Marina agarró el navío con varios tentáculos, pero, en vez de romperlo en dos la bestia estaba decidida a tragárselo entero. La mayoría de marineros saltaron al agua cuando la bestia les levantó del agua, pero Gangplank no.

La bestia abrió su enorme boca y en ella se podían ver entre los dientes los restos de los barcos y de los cadáveres de los que no pudieron escapar. Además de eso, el olor del aliento era nauseabundo. Estaba a punto de tragárselo, pero era el momento perfecto. Gangplank disparó a la mecha del León Sangriento, su cañón principal.

Con la boca abierta la bestia se tragó de lleno el disparo y lanzó por los aires el Heraldo de la Muerte mientras gritaba de dolor. Le faltó poco para volcar pero, afortunadamente, el Heraldo de la Muerte seguía entero y flotando.

El resto de barcos disparó una última vez y, finalmente, mataron a la bestia cuyo cadáver era tan grande y tan pesado que ni entre los seis barcos pudieron remolcarlo, por lo que decidieron dejarlo allí y que los peces se lo comieran.

Esa noche hubo una gran fiesta en honor a Gangplank y al resto de piratas que lo ayudaron.

Imagen de perfil de Hotllum
19 años. Estudiante de programación y un viciado a los videojuegos desde que tengo uso de razón. Manqueo en cualquier línea desde finales la season 2.

10 Comentarios

  1. Imagen de perfil de dr4g0nfiremx dr4g0nfiremx dice:

    Dios, esa historia me ah enganchado un monton, has mas trabajos como estos, estan muy bien

  2. Imagen de perfil de juanusso juanusso dice:

    Veo que todo son comentarios positivos y eso me alegra por ti pero yo voy a intentar ser un poco mas critico.

    El Gangplank que has descrito no me lo imagino en absoluto, no obstante al ser una historia creada por ti puedes dotarlo de la personalidad que quieras. Al fin y al cabo Riot no se explaya demasiado en la historia de sus campeones.

    Twited Fate simplemente aparece para ser trasladado de un sitio a otro, su participación es mínima.

    Miss Fortune se centra en atrapar un pirata al que ni siquiera reduce ella misma ya que de eso se encarga GP. Estamos hablando de MF, una cazarrecompensas, en serio no podía encargarse ella?

    La historia principal aunque bien narrada y con una buena descripción de los escenarios me resulta muy pobre.

    Entiendo que es una historia corta y que explayarse mas podría hacer que la gente ni se molestase en leerla y que por tanto hay cosas en las que no has podido detenerte demasiado.

    Espero que no te moleste mi opinión y sigas haciendo mas historias. :)

  3. Imagen de perfil de adrigolden adrigolden dice:

    Maravilla de evento en serio, el mejor hasta la fecha

  4. Imagen de perfil de roybeck roybeck dice:

    Muy muy pero que muy buena la historia. Me encantan tus historias, incluso para mi son mejores que las redactadas por Riot.

  5. Imagen de perfil de neopantxo neopantxo dice:

    Como ya ha dicho fpedrmo, Gangplank no es precisamente conocido por su “bondad”. Aunque bien pensado, el espiritu de camaraderia se transmite bien. Me gusta 😀

  6. Muy buena, muy bien narrada. Me ha entretenido bastante.

  7. Imagen de perfil de fpedrmo fpedrmo dice:

    Me encantan este tipo de historias, muy elaborada, aunque me imaginaba a un gp menos “buena gente”. Aún así buen trabajo =)

  8. Imagen de perfil de Train27 Train27 dice:

    Como siempre una gran historia muy bien hilada.
    Me entretiene mucho leerte y sin duda consigues hacer a la gente entrar en atmósfera ^^
    ¡Ánimo y sigue así!

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