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Estás bajo arresto


La gente se quedó mirando el desorden que se había montado en la entrada a la estación. La zona estaba acordonada para que nadie pudiera pasar por allí mientras se realizaban las reparaciones. Lo único que se podía ver era un aerodeslizador de la policía y tres personas acercándose a él.

Las armas que llevaban encima eran demasiado llamativas y representativas, por lo que todo el mundo se puso a aplaudir y a sacar fotos al ver a las dos chicas salir de la boca del metro.

Ellas no les prestaban la más mínima atención mientras llevaban a un hombre esposado al vehículo.-Otro caso resuelto –dijo Vi mientras se quitaba sus guantes y abría el maletero para guardarlos. –Si tú lo dices; a mí no me parece que destrozar las escaleras mecánicas de la estación, varias columnas del andén y por poco matar al ladrón y casi herir a civiles sea la mejor forma de resolver este caso. –dijo Caitlyn metiendo a un hombre con la cara ensangrentada en la parte trasera del aerodeslizador.

-No es mi culpa que no supiese esquivar el golpe, además, está más guapo sin un par de dientes, ¿verdad monada?- el hombre no contestó a la pregunta, simplemente se quedó inmóvil en el asiento y con la cabeza bajada, mirando a sus pies, para hacer que no había oído nada.

Antes de arrancar el coche, Caitlyn le dio al hombre un par de pastillas para bajar la hinchazón que tenía. De camino a comisaría no hubo ninguna llamada por radio, cosa que agradecían ambas, ya que trabajar en equipo no era algo que se les diera especialmente bien.

Al llegar a comisaría, Caitlyn llevó a su celda al ladrón mientras que Vi fue directamente al gimnasio del centro para descargar algo de adrenalina, ya que, según ella, la persecución por el metro la había dejado con ganas de más.
El gimnasio de la comisaría era enorme, incluso tenía su propia piscina climatizada y pista de tenis, pero fue directa hacia la zona de boxeo, concretamente al saco de sparring en vez de al ring ya que no había nadie más allí. Era algo normal, los demás agentes tenían miedo de que Vi les retase a un combate de boxeo y que acabaran con moratones y magulladuras por todo el cuerpo, cosa que casi siempre ocurría.

Justo antes de la hora de comer, Caitlyn entró en el gimnasio mientras Vi estaba en la bicicleta estática. –Venga, tenemos trabajo- le dijo justo antes de lanzarle una toalla. Vi sabia que se trataba de algo serio, ya que cuando era un trabajo normal como el de esa mañana, normalmente entraba y hacía alguna broma sobre ella o sobre su forma de luchar, y si estaba de buen humor, le traía algún cupcake casero. Que la llamase tan bruscamente para volver al trabajo solamente podía significar una cosa.

Caitlyn ya tenía el aerodeslizador encendido cuando Vi llegó al parking. A Vi no le dio tiempo a acomodarse en el coche ni a abrocharse el cinturón antes de que se pusieran en marcha. -¿Qué ha hecho esta vez? – le preguntó a Caitlyn.

-Ha atacado el hospital – le respondió con un tono seco.-dicen que ha hecho un agujero enorme en la sala de visitas y que por poco incendia la zona de quirógrafos, pero ya está controlado. –Se tomó una pausa para beber del refresco que tenía en el posavasos.- Por cierto, en la fachada del hospital hay otro grafiti dedicado a ti.


No hablaron más durante todo el camino hasta el hospital. Cuando salieron del coche la carretera estaba cortada; había un montón de gente apostada en las vallas que había puesto la policía para impedir el paso.gente empezó a abuchearlas. -¿Por qué no las hacéis vuestro trabajo y la detenéis de una vez?- gritó un anciano. -Mis hijos tienen miedo de que ataque nuestra casa, ¿es que no pensáis hacer nada?- protestaba una mujer. Ambas ignoraron completamente a la gente y fueron directas hacia la entrada del hospital.

Caitlyn fue directamente hacia el resto de sus compañeros para recopilar pruebas y añadirlas al informe de detención. Vi no estaba para papeleos y fue directa hacia la fachada del edificio. El mensaje era enorme y escrito en un azul muy brillante, lo que hacia que, escrito en la pared de ladrillos oscura del hospital, resaltara aún mas.
“Esta noche en el puente sur, intenta cogerme Manazas, X”. Vi empezaba a ponerse roja de furia y ya estaba a punto de marcharse cuando Caitlyn la cogió del brazo; -Es una trampa, no deberías ir.

-¿Crees que no me he dado cuenta?

-Por lo menos espera hasta que tengamos un plan para actuar.

Pese al cabreo que tenía encima Vi se quedó esperando en el coche hasta que Caitlyn volvió del hospital. -¿Qué hora es?- preguntó Vi nerviosa.

-Pronto.

Antes de que se dirigieran a la central para planificar la detención, sonó el intercomunicador del coche. Contestaron al momento. -Aquí Jayce – por la pantalla se le veía algo nervioso.- Hemos recibido un vídeo hace poco, creo que es mejor que lo veáis vosotras mismas.

-¿Y ahora qué pasa? – le reprochó Vi, pero antes de que Jayce le contestase se estaba reproduciendo el vídeo. Se podía ver a una persona atada a una silla y una mano con uñas azules ajustando la cámara. Una vez ajustada se puso al lado de la persona atada. -!Hola!, seguramente recibas esto Manazas, así que seré breve. -dijo guiñando un ojo. Acto seguido levantó la capucha que llevaba encima la persona atada.

-Esta es la hija del alcalde, ahora mismo está desmallada. No se porqué, la verdad, solo le enseñé mis juguetitos, ¿tú qué opinas Espinas?. -Se sacó el lanzacohetes que tenía a la espalda y puso una voz más grave. -Creo que no debiste meter a esa rata en el ácido para demostrar su eficacia, eso sorprende a cualquiera.

-En fin, -prosiguió – si quieres ver a esta chica con vida, mas vale que venga sola al puente, solo tengo una invitación para esta fiesta. !Adiós!.

-No podemos dejar que le pase nada a esa niña -dijo Jayce cuando terminó el vídeo. -Ya tenemos un plan preparado. Nosotros nos quedaremos a ambos lados del puente, a una distancia en la que Jinx no nos pueda ver. Vi, tú tendrás que hacer el trabajo más peligroso, en vez de pelear tendrás que hacer lo posible para rescatar a la niña, cuando la liberes, entraremos en acción.

Una hora después, Vi ya se estaba ajustando sus guanteletes. Eran muy pesados, pero se sentía muy cómoda con ellos puestos. Hizo unos estiramientos y se dirigió hacia el centro del puente; sabía que sería peligroso, sobre todo desde la última vez en la tesorería, en la que casi muere sepultada.

Allí se encontraba la chica ‘peliazul’, hablando con su lanzacohetes mientras que la hija del alcalde estaba colgando de una viga. –Por fin. –Dijo Jinx. –Ya era hora de que vinieras, me empezaba a preocupar.
Vi escupió al suelo y solamente dijo. – Estas bajo arresto Jinx, hoy no te saldrás con la tuya.

Acto seguido, Jinx empezó a acribillar a Vi a balazos, pero esta los retenía usando sus brazos a modo de escudo. Vi empezó a correr en dirección a Jinx con la intención de darle un puñetazo o agarrarla de algún modo, pero, como se estaba cubriendo con los guanteletes no podía ver nada, se dio cuenta, al estar a un palmo de donde estaba Jinx, que no estaba ella, sino que había una pequeña torreta automática.

Le dio una patada y envió a la mini-torreta al río mientras Jinx, subida a una de las vigas se estaba desternillando de risa. -¿En serio crees que soy tan idiota como para disparar cerca de ti? Eres muy divertida, Manazas.
Vi no estaba para bromas, así que hizo lo que mejor sabia. Se dirigió rápidamente hacia la viga en la que estaba Jinx y golpeó la viga con todas sus fuerzas. Esto desestabilizó a Jinx, y la casi la hizo caer, ya que se sujetó con una mano en el extremo de a viga y, con la otra, sacó su lanzacohetes.

Una vez esquivó el disparo de Jinx, Vi sabía que era el momento perfecto, por lo queactivó el micrófono que tenía puesto en la chaqueta y dijo –Ahora Cait.

Desde la azotea de uno de los edificios cercanos al puente se encontraba Caitlyn, apuntando con su rifle francotirador a la cuerda que sujetaba a la hija del alcalde. Una vez recibida la llamada de Vi, disparó sin pensárselo ni un momento.

Justo antes de que cayera al suelo, Vi la recogió con sus guanteletes, pero antes de que la pudiera dejar en el suelo, Jinx la disparó en la espalda. –Justo como planee –dijo entre risas. – Hubiese preferido que jugásemos un poco más, pero es una oportunidad que no puedo dejar pasar. ¡Adiós Manazas!.

Ya iba a apretar el gatillo de su pistola de nuevo cuando una bala le llegó a las manos y la desarmó. –Sombreritos… -Masculló mientras intentaba coger el arma de nuevo, pero empezaron a sonar sirenas y acercarse coches y policías a su alrededor.

-Otro día será Manazas, me he divertido mucho hoy.

Pero Vi intentó agarrarla con una de sus manos, pero en vez de capturarla, Jinx se subió encima de su guantelete. -¿No te cansas nunca de fallar siempre, Vi-estúpida?

Antes de que pudiera reaccionar, Jinx saltó del puente y se dirigió a un extremo del puente. Mientras corría saco un detonador del bolsillo y lo presionó justo antes de saltar del puente para caer al río.

Todo el puente se quedó a oscuras por las bombas de humo que hizo detonar y solo se escuchaba la risa de Jinx.

 

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19 años. Estudiante de programación y un viciado a los videojuegos desde que tengo uso de razón. Manqueo en cualquier línea desde finales la season 2.

Un Comentario

  1. Imagen de perfil de juanusso juanusso dice:

    Buena historia. Espero que hagas una continuación. ^^

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